• Limpieza de manchas: Para suciedad menor, limpiá la tela con un paño suave o esponja, usando jabón neutro y agua tibia.
• Evitá químicos fuertes: No uses lavandina ni detergentes abrasivos, ya que pueden dañar la tela y sacarle la impermeabilidad.
• Lavado a mano: Si necesitás lavarlo completo, hacelo suavemente con una esponja, enfocándote en las zonas más sucias.
• Enjuagá bien: Después de limpiar, pasale mucha agua limpia para que no queden restos de jabón.
• Secalo abierto: Dejá siempre que el paraguas se seque al aire completamente abierto, lejos del sol directo o fuentes de calor, para evitar que se junte moho o se dañe la tela.
• Sacudí el exceso de agua: Después de usarlo bajo la lluvia, pegale una buena sacudida antes de ponerlo a secar para cuidar la estructura.
• Guardalo seco: Asegurate de que esté 100% seco antes de cerrarlo y guardarlo para evitar el olor a humedad y el óxido.
• Inspección regular: Pegale una ojeada de vez en cuando para ver si hay algún desgaste en las varillas o la tela y arreglalo a tiempo.